A Madgirl's Life

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Soy un intento de escritora que vuelca acá todo lo que se le pasa por la cabeza.Enana, pelirroja, próximamente llena de tatuajes.Amo el cine, leo mucho. Todavía creo en la gente. Ya no pierdo el tiempo buscando esos años desperdiciados. Bienvenido a mi mente

domingo, 12 de enero de 2014

Sentada en un cuarto oscuro

Simplemente estaba sentada. Sentada en un cuarto oscuro.
Tarareaba una canción de esas que no recuerda, canciones que vienen necesitadas y luego se van, simplemente se van y no vuelven hasta que las necesites de vuelta. Esa clase de canciones le habían salvado la vida, aunque esta ya no le importaba a ella, perdida, ciega, ya no...
Simplemente estaba sentada. Sentada en un cuarto oscuro mientras tarareaba su canción salvadora de turno, pero ya sin saber de qué la salvaba, no había nada de que salvarla excepto quizá de si misma. Esta canción era diferente a todas, no la recordaba, no era suya, no le pertenecía. Sin embargo puedo asegurar que ese día esta pasó a ser sólo de ella
Simplemente estaba sentada. Sentada en un cuarto oscuro con su canción que aún no era suya, sin entenderla, sin saber dónde estaba, sin escuchar su hermosa y mortal letra. No podía. No puede. Nunca podrá.
Temblaba, un mechón de pelo cayéndole sobre los ojos llenos de lágrimas, que se escurrían por sus mejillas con la misma rapidez con la que sus ojos se llenaban de agua otra vez. No supo cuánto tiempo estuvo así, pero las lágrimas pararon de golpe y ella quedó así. Simplemente estaba sentada. Sentada en un cuarto oscuro. Trató de escuchar la canción dentro de su cabeza, que la salvara si realmente eso era lo que tenía que suceder. Era escéptica, nada podía salvarla, sobre todo porque para ella no había nada que salvar.

Cerró los ojos tratando de escucharla, primero despacio, luego con fuerza, pero nada pasaba. Sintió las lágrimas de vuelta y en su cabeza corrió una película. Y lo entendió. Pasado, la canción era sobre pasado, todo era borroso, pero empezaba a escucharla dentro de su cabeza como un dulce consuelo con gusto a café. Estaba bien, ¿Saben? valía la pena que fuera salvada, algo de ella valía y no para de pensar en ello, la canción la salvaba, resucitaba una muerta.
Cada palabra una razón para seguir, cada vez más levantada, cada vez más ella.
Pero ¿Qué se hace cuando lo que creíste tu salvación se vuelve la pérdida, Cuando eso que te hizo feliz pasa a hacerte llorar en un minuto, cuando lo que te sacó del barro vuelve a hundirte? Nada.
Las palabras se retorcieron en su propia mente hasta transformarse en el odio acumulado, todo contra ella, todo su culpa, todo.

Sintió las lágrimas correr por su rostro mientras ella corría por un largo y negro pasillo, sin detenerse una vez, aunque en realidad ella estaba simplemente sentada. Sentada en un cuarto oscuro. La música había pasado a estar fuera de su cabeza, sonaba como si miles de parlantes la tocaran, le dolía le cabeza y no podía pensar. Corrió corrió y corrió por su pasillo huyendo de ella, golpeando cada culpa que se le cruzaba. Encontró también gente, gente que la miraba con repulsión mientras la música se hacía más y más fuerte. Llegaba al final del pasillo. ¿Cuál era el final? Una ventana, abierta de par en par se encontraba en el final de ese pasillo, sólo detenerse hubiera bastado, pero no. Saltó y vio la avenida bajo sus pies, caía.
La última media sonrisa apareció en su cara a la vez que decía por primera y única vez "Soy libre", primero para ella y luego gritándolo.
Ella se liberó ese día, pero su cuerpo no quedó en la avenida, última cosa que vio. Su cuerpo quedó sentado en ese cuarto oscuro.

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